De la resistencia metabólica a la salud ósea
La presencia de este síndrome suele coexistir con cuadros de síndrome metabólico, donde la resistencia a la insulina y la obesidad se vuelven retos clínicos difíciles de controlar sin un ajuste hormonal previo. Asimismo, la exposición al cortisol puede derivar en osteoporosis, debilitando la estructura ósea del paciente. Es común que pacientes que buscan tratamiento para alteraciones hormonales también presenten dislipidemia o requieran una revisión exhaustiva para descartar diabetes tipo 1 o diabetes tipo 2, condiciones que a menudo comparten vías metabólicas afectadas por el exceso de esteroides endógenos.